La alimentación y su relación con la conducción

El tipo de alimentos y la cantidad de alimentos ingeridos influyen decisivamente en nuestro rendimiento al volante o al manillar. Los pilotos profesionales lo saben perfectamente. Para conducir (o en su caso pilotar) un coche o una moto hay que estar en las mejores condiciones físicas posibles, y esto también tiene mucho que ver con las pautas y horarios de alimentación.

Es conveniente no conducir en ayunas o con una sensación de hambre marcada, puesto que nos puede hacer estar más agresivos o en peores condiciones físicas para ponernos al volante o al manillar de nuestro vehículo. Del mismo modo es preferible dejar reponer media hora el cuerpo después de una comida importante.

¿Comer y conducir al mismo tiempo?

Si tenemos que viajar inmediatamente después de ingerir alimentos es importante no llenarse mucho durante la comida para evitar digestiones pesadas y somnolencia. Por lo tanto es preferible la ingesta de alimentos ligeros (fruta y verdura) o de absorción rápida y ricos en hidratos, como por ejemplo la pasta o el arroz, según la OMS.

Comer mientras se conduce puede que no se mencione específicamente en las leyes de conducción distraída de la mayoría de los estados, todavía. Sin embargo, eso no significa que comer mientras se conduce no dé lugar a una citación. Existen leyes contra la conducción insegura y la operación imprudente que puede entrar en juego si usted está conduciendo de manera irregular o si el hecho de comer mientras conduce le ocasiona un accidente o una lesión.

Los Centros para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) dicen que cuando se quita la vista de la carretera durante solo cinco segundos a 70 km/h, se recorre la longitud de un campo de fútbol. Piensa en eso mientras te acercas a sumergir tu papa frita en un poco de ketchup mientras conduces.