La importancia de alimentarse bien en verano

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Aquí traemos algunos consejos para hacer una dieta saludable durante la temporada de verano. Con la llegada del buen tiempo y el calor se produce un cambio en nuestro estilo de vida y esto hace necesario adoptar modificaciones en los hábitos alimentarios. En verano no nos hacen falta nada más y nada menos calorías que el resto del año, pero sí hay que tener especial cuidado con la pérdida de líquidos y la consiguiente deshidratación.

La nutricionista Mónica Montserrat, coordinadora de la Unidad de Dietética y Nutrición Clínica del Hospital Universitario de Bellvitge, nos habla de los aspectos nutricionales que hay que tener en cuenta para disfrutar al máximo del verano. Consejos sobre los alimentos más adecuados que se tienen que comer para evitar los efectos indeseables que se pueden producir por las altas temperaturas y los viajes en países exóticos, entre otros.

Consejos de alimentación para el verano

Hidratación: debido a las altas temperaturas es muy importante hacer una ingesta continuada de agua. Hay que hidratarse a pequeños tragos, poniendo atención en las personas grandes y los niños. Alimentos como frutas y verduras aportan más agua, mientras que el alcohol intensifica la deshidratación. Podemos elaborar bebidas caseras refrescantes como tés, infusiones o zumos de limón o lima con hielo picado. Estas son una opción mejor que las bebidas envasadas que contienen calorías vacías y no hidratan tan bien.

Vitaminas y minerales: los antioxidantes son protectores fundamentales en la vida diaria, pero todavía con más razón en verano, sobre todo a la hora de cuidar la piel de los rayos ultravioletas. Los betacarotenos o provitamina A son los principales antioxidantes que nos protegen de la exposición solar. Estos los encontramos en zanahorias, albaricoques y todos aquellos alimentos naturales de color naranja y rojo. Consumir estos productos no nos tiene que hacer olvidar que hace falta que nos ponemos protección solar antes de salir a la calle.

Grasas saludables: por un lado, hay las grasas monoinsaturadas, aquellos protectores del corazón y la piel que encontramos al aceite de oliva virgen, nuevos y aguacates. De otra, las grasas omega 3 (pescado azul, nuevos, aceite de oliva y entonces de lino) que nos ayudarán a tener la piel lubricada además de ser beneficiosos por el sistema cardiovascular.

Prebióticos y probióticos: los prebióticos son aquellos alimentos beneficiosos para la flora microbiana que ayudan a prevenir problemas intestinales propios de los viajes exóticos. Es adecuado comer tomate, cebolla, ajo, espárragos, berenjena, frutas y verduras. También son importantes los alimentos probióticos, yogures y leches fermentadas, que regeneran la flora bacteriana.

Fibra: ayuda a prevenir trastornos como el estreñimiento, además de ayudar a regular los niveles de colesterol. La encontramos en los alimentos integrales, legumbres y frutas.

Por último, tenemos que tener cuidado de no hacer ejercicio físico a las horas de máximo calor. Será mejor hacerlo a primera hora de la mañana o última de la tarde para prevenir golpes de calor.

 

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